Revisando los programas de monitorías de algunas universidades, me encontré con una situación que me causo gran preocupación: se le pagará a los monitores por hora de clase dada a los estudiantes.
Para aquellos que no saben, las monitorías pueden definirse desde dos puntos de vista: 1. clases dadas por estudiantes como refuerzo a las clases de los profesores y, 2. entrenamiento para los futuros docentes.
A mi parecer, el segundo concepto es más importante pues el primero deforma por completo la profesión docente. El mensaje que dan las universidades con ese primer objetivo se puede entender como: los profesores que tenemos contratados no tienen tiempo suficiente para resolver sus dudas, así que nos inventamos los monitores para que ellos suplanten a los expertos y resuelvan así, esas dudas.
El segundo concepto, con un fin mucho más loable y sensato, busca empezar a educar a las futuras generaciones mediante el proceso de aprender haciendo.
No obstante, como mencionaba, revisando los programas de monitorías, me encontré con algunas universidades que, seguramente en su afán empresarial y bajo políticas de ahorro, contratan a los estudiantes como monitores, reconociéndoles (académica y económicamente hablando), únicamente, la hora de cátedra dictada a los estudiantes, situación que me parece preocupante por diferentes razones:
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No se quien dirige a estas universidades o quien definió dichas políticas, lo que es cierto es que parece que quien tomó esa decisión, nunca ha dado una clase o no tiene conciencia sobre lo que es una clase. Una clase requiere horas de preparación, más si se tiene en cuenta que el estudiante que hace las veces de profesor, no es un experto en el tema. Este punto me preocupa profundamente porque, siendo una universidad una institución académica cuyo objetivo es la docencia y la investigación, quienes toman las decisiones parecen entender más de números que de educación.
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¿Cual es el mensaje que se está dando? No importa la preparación de la clase, a nosotros como universidad, sólo nos importa el tiempo que usted pase frente a los estudiantes.
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¿Cuál es el impacto en las futuras generaciones de docentes? Nos veremos con currículos atiborrados de clases de principio a fin del día por el afán de facturar clases dictadas. Obviamente esto llevará al detrimento de la calidad y a que los estudiantes aprendan de manera deficiente.
Pero un momento, ¿acaso todo esto no sucede ya?, ¿No es la educación un negocio dirigido por importantes empresarios que poco o nada entiende de educación?, ¿No se le paga a un docente por el tiempo dictado a los estudiantes y no por el tiempo de preparación de sus clases?, o, ¿no están los currículos llenos de clases inoficiosas y de dudosa calidad de principio a fin de día durante todo el año o semestre?
¡Si!, todo eso ya sucede y da cuenta de la dignidad de la profesión docente. Lo preocupante de todo es, que ahora desde sus inicios, se está entrenando a los futuros profesores para que acepten las condiciones administrativas que sacrifican la academia.
¿Por qué las universidades no utilizan ese espacio para realmente formar a los monitores en educación en conceptos pedagógicos permitiéndoles un entrenamiento real?, ¿por qué dejar que actúen a su parecer con eso que llaman vocación sin ningún tipo de formación?, y peor aún, ¿por qué seguir prostituyendo a la academia por cualquier centavo?
Soy conciente, y creo que la mayoría también lo es, de lo que le pasó al Sistema de Salud Nacional cuando lo convirtieron en un negocio. ¡No dejemos que le pase lo mismo a la educación!.
Lejos de querer parecer sindicalista, simplemente quiero resaltar un concepto llamado dignidad de la profesión, en este caso de la educación, pero que aplica a cualquier otra profesión. No hablo sólo de factor económico, hablo de la labor y el desempeño profesional con calidad. Por ejemplo, un buen número de médicos se ven obligados a atender una consulta en 15 minutos, les limitan la formulación a unos medicamentos específicos y a un determinado número de exámenes por mes. ¿Cómo puede ejercer un médico con calidad cuando prima el negocio por encima de esa calidad?, ¿cómo puede un docente dar clases de calidad, cuando prima el negocio por encima de esa calidad? A eso es a lo que llamo Dignidad de la Profesión: a la libertad de poder ejercerla con calidad.
De nuevo, no permitamos que sigan convirtiéndo a la educación en un negocio, la educación es el futuro de la sociedad y no se puede sacrificar ese futuro por unos cuantos pesos.














De acuerdo, la profesión de educador o maestro es de las más difíciles, la persona que se dedica a esta noble labor requiere años de preparación, de estudio, de esfuerzo y lectura constante.
En el actual proyecto de Talento Humano en Salud también es super importante que se defina quienes hacen docencia, y qué requisitos se deben cumplir, en favor de la calidad de la educación.
Por: Carolina el Enero 14, 2008
a las 3:32 pm